La «revolución» de la izquierda chiringuitera ha vuelto a hacer de las suyas. En un alarde de coordinación logística sin precedentes —y con el inestimable megáfono en redes de Podemos La Laguna—, los organizadores de la acampada en Santa Cruz de Tenerife han lanzado un SOS urgente. Pero no se confundan: no piden un cambio de modelo de producción ni propuestas concretas para generar empleo, sino baterías portátiles cargadas para no perder batería mientras suben historias a Instagram y productos para celíacos para que la lucha no rompa la dieta.
Mientras exigen cambiar el modelo económico, la acampada de Santa Cruz pide baterías cargadas, productos para celíacos y crema solar para sobrellevar la protesta con comodidad.
Resulta fascinante comprobar cómo la rebeldía antisistema de hoy en día no puede sostenerse sin las comodidades del capitalismo que tanto aborrecen. Entre los elementos de «urgente» necesidad figuran protector solar para cuidar el cutis durante las horas de asamblea al sol, toallitas húmedas para evitar el esfuerzo de buscar una ducha y café calentito para aguantar las duras jornadas de inactividad.
Para completar el campamento base, la lista incluye toldos, bridas grandes, cinta americana y cuerdas. Sorprende que, entre tanto material de ferretería y acampada, incluyan de forma casi testimonial productos de limpieza como escobillón y pala, un gesto que a más de un vecino le causará verdadera curiosidad por ver si finalmente deciden estrenarlos.
En definitiva, la protesta social del siglo XXI consiste en tomar la calle, exigir que los vecinos sustenten el campamento con donaciones particulares y esperar a que el Estado o la solidaridad ajena les resuelva la logística del fin de semana. Una muestra más de que cambiar el mundo es mucho más cómodo cuando te traen la batería del móvil ya cargada desde casa.











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