El líder del PSOE cede finalmente y confirma su asistencia a The Wild Project de cara al 29-N, siguiendo la estela de Feijóo y Abascal en un intento desesperado por edulcorar su imagen y maquillar el desgaste de su Gobierno ante las grandes audiencias digitales.
En una muestra más del viraje propagandístico de La Moncloa hacia las plataformas digitales alternativas, Pedro Sánchez ha aceptado la invitación del youtuber Jordi Wild para someterse a una entrevista en su popular pódcast The Wild Project. La confirmación del candidato socialista se produce en plena recta final hacia las elecciones generales del 29 de noviembre y tras el polémico «masaje» televisivo que recibió esta misma semana en el programa de David Broncano en Televisión Española, ratificando la obsesión del aparato de Ferraz por controlar la conversación en las redes y eludir los formatos periodísticos tradicionales.
La decisión de Sánchez llega además después de que sus principales rivales políticos, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, así como otros candidatos del bloque de la izquierda, confirmaran previamente su participación en el formato. Con este movimiento, el secretario general del PSOE busca desesperadamente amortiguar el profundo desgaste que su figura acumula entre los votantes más jóvenes, intentando disputar un electorado abstencionista o inclinado hacia posiciones conservadoras que consume este tipo de emisiones y que rechaza de forma mayoritaria la fiscalidad abusiva y el dirigismo ideológico de su Ejecutivo.
Un formato alternativo para eludir la fiscalización de los escándalos de corrupción
El desembarco de la cúpula socialista en los platós de los creadores de contenido confirma una estrategia deliberada para sustituir las preguntas incómodas por un tono informal y de entretenimiento.
Por un lado, el giro de Moncloa hacia los pódcasts de máxima audiencia busca proyectar un perfil accesible de Sánchez para mitigar la erosión provocada por las causas judiciales que salpican a su familia, su partido y su gabinete. Al refugiarse en un espacio de charla distendida de varias horas, el líder del PSOE confía en poder desplegar su argumentario victimista contra la «ola reaccionaria» sin enfrentarse al escrutinio incisivo sobre las irregularidades en las adjudicaciones públicas o el colapso del estamento judicial.
Por otro lado, la maniobra evidencia el pánico del sanchismo a perder terreno en el ecosistema digital frente a las fuerzas de la alternativa. Ante la perspectiva de unas urnas decisivas el 29-N, Sánchez se ve forzado a bajar al terreno del streaming de consumo masivo para intentar contener la huida de voto joven, demostrando que su proyecto político se encuentra tan necesitado de foco mediático que debe recurrir de forma sistemática al espectáculo en red para sostener su alicaído relato de Gobierno.











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