El Partido Popular de Madrid deja al descubierto las falsedades de la tertuliana afín al Ejecutivo, que pretendió hacerse pasar por menor de edad para denunciar un victimismo inexistente tras ser pillada en las redes.
El intento de la izquierda mediática y sus terminales afines por victimizarse a toda costa para tapar sus continuos resbalones en las redes ha vuelto a chocar de frente contra la cruda realidad de las matemáticas. Tras el revuelo ocasionado por las críticas de la activista Sarah Santaolalla a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso y la posterior réplica en redes, la tertuliana pretendió construir un relato de persecución asegurando que las imágenes difundidas correspondían a cuando ella era una menor de 17 años. La falacia, sin embargo, duró apenas unas horas antes de ser completamente desmontada con datos inapelables.
La respuesta del PP de la Comunidad de Madrid no se hizo esperar y supuso un auténtico varapalo a la credibilidad de la comunicadora. Con una ironía afilada y tirando de hemeroteca, la formación popular expuso las fechas reales que desmontan la supuesta minoría de edad: «Esta señora nace en 1998. La canción del vídeo es de 2018. Ni sumar sabéis. Claro, que si contáis los DNI de dos en dos… tampoco vamos a pedirle peras al olmo». La lección de aritmética dejó al descubierto cómo la tertuliana contaba en realidad con 20 años cumplidos cuando se grabaron las imágenes, dinamitando de un plumazo su burdo intento de denuncia por haber expuesto a supuestas «menores».
La estrategia del falso victimismo para tapar la falta de argumentos frente al centro-derecha
El episodio retrata a la perfección la desesperación de las terminales del oficialismo por desviar la atención de sus propios excesos recurriendo al ataque ad hominem y al melodrama prefabricado.
Por un lado, la acusación de Santaolalla se inscribe en la habitual táctica de la izquierda mediática de declararse acosada en cuanto se le exige coherencia o se responde a sus provocaciones públicas con la misma contundencia que ellos emplean. El recurso a la mentira flagrante sobre su edad evidencia hasta qué punto están dispuestos a retorcer los hechos con tal de sostener un papel de víctimas frente al centro-derecha.
Por otro lado, la ácida mención del PP al recuento de los DNI «de dos en dos» escatima cualquier compasión con las trampas de la bancada progresista, recordando las maniobras e irregularidades con las que el entorno gubernamental intenta maquillar sus propios fracasos institucionales y censales. Con este zasca incontestable, el PP de Madrid reafirma una línea de confrontación sin complejos en el terreno digital, demostrando que no permitirá que la manipulación y la falsedad del relato gubernamental queden sin la debida respuesta en la opinión pública.











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