El presidente del Gobierno recurre al aparato del partido y al despliegue de medios institucionales para asegurar el aforo en el feudo sevillano ante el evidente desinterés de las bases en el arranque electoral.
El Partido Socialista ha dado el pistoletazo de salida a la carrera hacia los comicios del próximo 29 de noviembre rescatando su tradicional escenario fetiche, pero exhibiendo una logística desmedida para evitar la imagen de un recinto semivacío. Pedro Sánchez fletó 14 autobuses organizados por las agrupaciones locales y movilizó hasta 8 coches oficiales para arropar su primer gran mitin de precampaña en la localidad sevillana de Dos Hermanas, evidenciando la necesidad de recurrir a la estructura del partido para fabricar una masa militante que ya no responde de forma espontánea.
El acto, diseñado para proyectar una imagen de solidez tras los continuos varapalos parlamentarios y judiciales, ha puesto de manifiesto el nerviosismo que se respira en el entorno de la Moncloa. La movilización forzada de simpatizantes procedentes de diversos puntos de la provincia y la comarca fue la única vía para garantizar el aspecto de las grandes ocasiones en una plaza histórica para la izquierda, revelando la grieta abierta entre el liderazgo de Sánchez y una calle cada vez más desapegada del discurso oficial.
Un despliegue opulento para enmascarar la desafección de la ciudadanía
La escenografía de Dos Hermanas pretendía evocar las gestas del pasado, pero la realidad logística expuso los costes de sostener la maquinaria mediática de un Ejecutivo en horas bajas.
Por una parte, la flota de 14 autobuses contratados para trasladar a los asistentes demuestra hasta qué punto el aparato del PSOE se ve obligado a articular un dispositivo asistido para llenar sus propios mítines de apertura. Frente al entusiasmo orgánico de otras épocas, la dirección socialista tuvo que recurrir a la logística de movilización masiva para asegurar la presencia de cuadros y afiliados en el feudo andaluz.
Por otra parte, la presencia de una caravana de 8 coches oficiales desplazados para la comitiva ministerial y de Moncloa volvió a escenificar el uso instrumental de los recursos públicos al servicio de los actos de partido. Este ostentoso despliegue institucional contrapone el discurso de austeridad y cercanía del Gobierno con la opulencia de sus desplazamientos electorales, dejando al descubierto el temor del sanchismo a afrontar un arranque de campaña sin el blindaje y el aliento previo de su propia estructura.











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