La formación liderada por Santiago Abascal plantea un alivio tributario masivo centrado en la reducción radical del IRPF, la eliminación de gravámenes ideológicos y el tijeretazo al gasto político superfluo.
Frente al ahogamiento fiscal al que el Gobierno tiene sometidas a las familias, autónomos y empresas españolas, Vox ha presentado una enmienda económica de calado estructural diseñada para dinamitar el modelo de «estado buitre» y devolver la renta al bolsillo de los contribuyentes. La propuesta de la formación conservadora huye de los retoques estéticos para poner sobre la mesa una bajada masiva de impuestos combinada con un adelgazamiento drástico de la administración, atacando directamente el sobredimensionado gasto político que ahoga la productividad nacional.
La medida estrella del plan contempla una reestructuración profunda del IRPF que fijaría un tramo exento del 0% hasta los 22.000 euros, un tipo del 15% para las rentas situadas entre los 22.000 y los 70.000 euros, y un tope del 25% para los ingresos superiores, añadiendo además una bonificación adicional de 4 puntos por cada hijo para blindar a las familias. A esta rebaja directa en el impuesto sobre la renta se suma una reducción del Impuesto de Sociedades, la supresión total de Patrimonio y de Sucesiones y Donaciones, y una rebaja generalizada del IVA, situando el tipo general en el 18%, el reducido en el 8% y fijando el 0% para todos los alimentos básicos.
Un freno al infierno fiscal y la protección garantizada a las clases medias y trabajadores por cuenta propia
El programa económico sitúa en el centro del debate la necesidad urgente de liberar de trabas a los trabajadores por cuenta propia y al tejido productivo, castigados históricamente por el voraz afán recaudatorio de las instituciones. En este sentido, la propuesta establece una bonificación del 100% en la cuota de autónomos para quienes no alcancen el Salario Mínimo Interprofesional, corrigiendo una de las mayores injusticias del sistema tributario actual que penaliza a quien intenta emprender sin ingresos consolidados.
Para financiar este alivio fiscal sin comprometer la estabilidad económica, la estrategia pasa de forma ineludible por el recorte radical del gasto político superfluo, la eliminación de ministerios ideológicos y el desmantelamiento del entramado burocrático que asfixia a pymes y autónomos. Frente al modelo de endeudamiento y confiscación perpetua implantado por la izquierda, la propuesta plantea un rumbo claro: mantenimiento del dinero en poder de las familias, impulso directo al empleo y reducción drástica de un aparato estatal desmesurado e innecesario.











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