Un grupo de manifestantes radicales intenta boicotear el mitin de Santiago Abascal en la plaza de María Pita, provocando la intervención de la Policía Nacional y empañando el desarrollo normal del evento.
El clima de polarización política que precede a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre ha vivido un nuevo episodio de tensión en Galicia. Un acto electoral del presidente de Vox, Santiago Abascal, celebrado en la plaza de María Pita de La Coruña, se vio salpicado por incidentes cuando un grupo de manifestantes de extrema izquierda e independentistas acudió al lugar con la intención de impedir el desarrollo de la convocatoria. La protesta desembocó en momentos de elevado enfrentamiento que requirieron un amplio dispositivo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El ambiente se enrareció desde el inicio del mitin, cuando los concentrados comenzaron a proferir consignas hostiles y a lanzar objetos como botellas, piedras y elementos de mobiliario urbano hacia el cordón de seguridad. La Policía Nacional se vio obligada a realizar cargas disuasorias para mantener la distancia entre los manifestantes y las personas que acudieron a escuchar la intervención de la formación política, saldándose la jornada con varios agentes heridos de diversa consideración y detenciones entre los alborotadores.
Debate sobre la seguridad en los actos electorales y la libertad de reunión
Los hechos han reavivado la controversia sobre los criterios de autorización y la cobertura de seguridad asignada a las convocatorias de la oposición durante los periodos electorales.
Por un lado, desde la formación política afectada se ha criticado la gestión de la Delegación del Gobierno por haber permitido la coincidencia en el tiempo y en un espacio reducido de protestas contrarias, lo que a su juicio comprometió la seguridad de los asistentes y vulneró el derecho fundamental a la libre reunión. Las críticas se dirigen hacia la falta de previsión para establecer un perímetro de contención lo suficientemente amplio que evitara el lanzamiento de proyectiles.
Por otro lado, los altercados ponen de manifiesto el preocupante deterioro del debate público en la recta final hacia las urnas. El recurso a la coacción y a la confrontación en la calle empaña el contraste legítimo de ideas y evidencia la urgencia de garantizar que todas las fuerzas políticas puedan exponer sus propuestas electorales en un entorno de neutralidad, orden y estricto respeto a la legalidad.











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