El presidente de LaLiga contrataca tras la petición de dimisión del club blanco, parapetándose en un agresivo escrito en redes donde carga contra Real Madrid TV y trata de tapar sus graves descalificaciones atacando los intereses de la entidad madridista.
La crisis institucional en los despachos del fútbol español ha alcanzado cotas de tensión sin precedentes. Tras el duro comunicado oficial en el que el Real Madrid exigió su dimisión inmediata y la depuración del estamento arbitral, Javier Tebas ha reaccionado con una furibunda huida hacia adelante, acusando al club blanco de pretender «destruir» la competición nacional para justificar su cruzada personal favor de la implantación de la Superliga.
Lejos de rectificar o pedir disculpas por sus intolerables manifestaciones —en las que llegó a vincular la línea editorial del club con la propaganda del régimen nazi—, el presidente de la patronal ha optado por arremeter frontalmente contra la directiva encabezada por Florentino Pérez. En un extenso escrito publicado en sus redes sociales, Tebas tildó la petición de dimisión como «una más» en sus trece años de mandato, descalificando las críticas vertidas desde la televisión oficial del club y acusando a sus comunicadores de actuar como una «orquesta de portacoces» al servicio de una supuesta campaña de intimidación.
Un relato defensivo para justificar el intervencionismo y la falta de transparencia
El contraataque de Tebas pretende desviar la atención sobre la crisis del arbitraje y el caso Negreira, utilizando el recurso de la provocación para mantener su cuota de poder frente a la mayoría de los clubes.
Por un lado, el dirigente arremete contra la postura del Real Madrid en la investigación del escándalo del arbitraje catalán, intentando afear al club de Concha Espina sus pasadas relaciones institucionales con el FC Barcelona y acusándolo de actuar por oportunismo político tras la ruptura de la Superliga. Sin embargo, esta maniobra dialéctica ignora de forma deliberada que ha sido la propia patronal la que ha mostrado un escaso celo para llegar hasta el fondo de las responsabilidades individuales de los colegiados en activo, limitándose a justificar la lentitud del proceso mientras señala con el dedo las protestas madridistas.
Por otro lado, la arremetida contra los canales de difusión del Real Madrid y el debate sobre los horarios del campeonato revela el evidente nerviosismo del presidente de LaLiga ante el acorralamiento de su gestión. Al tildar de «intimidación» la exigencia de dimisión formulada por el club más laureado del fútbol español, Tebas no solo confirma su incapacidad para asumir la crítica institucional, sino que evidencia un atrincheramiento en el cargo que ahonda la fractura del fútbol nacional e impide la necesaria regeneración que demanda la afición.











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