El órgano disciplinario ratifica una sanción implacable de dos partidos por la acción con Pau Navarro y otros dos por protestar, desestimando los alegatos del Real Madrid en un nuevo capítulo de rigorismo asimétrico.
El estamento arbitral y disciplinario del fútbol español ha vuelto a desplegar una contundencia implacable, reservada de forma casi exclusiva para los futbolistas del Real Madrid. El Comité de Disciplina de la RFEF ha ratificado una durísima sanción de cuatro partidos de suspensión a Vinícius Júnior tras su expulsión en el encuentro disputado frente al Villarreal en el Santiago Bernabéu. Una resolución desmedida que supone un golpe directo a los esquemas de Carlo Ancelotti y que privará al delantero brasileño de disputar los compromisos más decisivos del campeonato.
El dictamen confirma la desestimación íntegra de los recursos presentados por la entidad madridista. La RFEF ha desglosado el castigo dividiéndolo en dos partidos por el incidente con el futbolista visitante Pau Navarro y otros dos por las posteriores protestas al colegiado. De este modo, la aplicación quirúrgica del reglamento impedirá que la gran estrella del conjunto blanco esté presente este fin de semana ante el Sevilla FC y en el decisivo duelo frente al FC Barcelona en el Camp Nou.
Doble vara de medir y señalamiento sistemático al astro brasileño
El rigor punitivo con el que el estamento arbitral castiga el temperamento de Vinícius contrasta con la habitual permisividad mostrada ante las continuas agresiones y provocaciones que el delantero padece sobre el césped.
Por un lado, la severidad del fallo revalida el patrón de persecución hacia la figura del atacante madridista, a quien se sanciona con el máximo celo reglamentario mientras se obvian los constantes agarrones, faltas reiteradas y agresiones verbales que sufre partido tras partido. El rasero aplicado para imputar dos partidos por meras observaciones al árbitro evidencia una cacería disciplinaria sin precedentes en la competición nacional.
Por otro lado, la confirmación de la sanción deja un saldo desolador para la equidad del campeonato. Al apartar a Vinícius de una cita trascendental como el Clásico, el Comité de Disciplina termina por condicionar de forma directa la lucha por el título liguero, reincidiendo en una asimetría de criterio que beneficia a los rivales directos y retrata, una vez más, las costuras del arbitraje en España.







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