El diputado popular Jacob Qadri defenderá en el Parlamento autonómico una propuesta para blindar la Ruta Atlántica mediante la intervención militar, asumiendo los planteamientos de Vox para frenar la pasividad institucional en la gestión migratoria.
Frente al abandono que padece el archipiélago canario en la contención de los flujos ilegales y la presión desmedida sobre las infraestructuras de acogida, el centro-derecha en las islas ha decidido dar un paso al frente. El Partido Popular de Canarias propondrá en el Parlamento autonómico la intervención directa de las Fuerzas Armadas para el control de la inmigración en las fronteras insulares. La iniciativa, que defenderá el parlamentario Jacob Qadri, busca forzar al Ejecutivo de Pedro Sánchez a desplegar recursos de la Armada para tareas de vigilancia costera y prevención en la Ruta Atlántica.
La propuesta supone una asunción directa de las posiciones que abandera Vox en materia de seguridad nacional y soberanía fronteriza, respondiendo al clamor ciudadano ante el colapso continuado de la capacidad de respuesta asistencial. Pese a los intentos de los medios afines al Gobierno por restar urgencia a la crisis alegando fluctuaciones en las llegadas, la iniciativa parlamentaria pone sobre la mesa la necesidad imperiosa de contar con una estrategia disuasoria eficaz frente a las mafias que operan en las costas africanas.
Exigencia de soberanía y firmeza institucional ante el abandono de Moncloa
El movimiento del PP canario traslada el debate fronterizo a la Cámara autonómica, retratando la falta de voluntad política del Ministerio del Interior para abordar el problema con medios de Estado.
Por una parte, la propuesta plantea el uso de los buques de la Armada como elemento disuasorio y de apoyo en alta mar, garantizando una protección efectiva del espacio marítimo que impida el libre tránsito de embarcaciones irregulares y garantice la seguridad nacional. Esta medida contrasta con la inacción habitual del Gobierno central, volcado en parches temporales y en la redistribución interna en lugar de atajar la crisis en origen.
Por otra parte, la iniciativa parlamentaria retrata la hipocresía de los sectores de la izquierda que tildan de extrema cualquier medida de control riguroso mientras abandonan a su suerte a las comunidades fronterizas. Con este paso, el Parlamento de Canarias se convertirá en el escenario de un debate crucial sobre las prioridades del Estado, situando el cumplimiento de la ley y el blindaje de las fronteras en el centro de la agenda política insular.











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