Cientos de manifestantes aguantan con lonas, plásticos y tiendas de campaña en el kilómetro cero de Madrid pese a las inundaciones y el temporal que azota la capital.
Las inclemencias meteorológicas se han convertido en el nuevo examen de resistencia para el campamento instalado en pleno corazón de Madrid en protesta por la crisis habitacional. Las fuertes lluvias y los episodios de tormenta que han descargado sobre la capital en los últimos días han dejado anegadas varias zonas de la Puerta del Sol, poniendo a prueba la capacidad de organización y la determinación de las cientos de personas que secundan la protesta por el derecho a una vivienda digna.
Lejos de abandonar el enclave, los acampados han reorganizado sus recursos de manera improvisada para proteger el material crítico. El uso masivo de lonas azules, plásticos impermeables, cuerdas y garrafas de agua como contrapesos ha servido para blindar las tiendas frente al viento y la acumulación de agua. A pesar de que los temporales y las inundaciones han provocado desperfectos en algunos de los refugios provisionales, los manifestantes insisten en que las condiciones meteorológicas adversas no mermarán sus reivindicaciones ni lograrán desalojar el kilómetro cero.
La situación de tensión con los elementos se suma a la presión política y social que rodea a esta movilización, convertida en el epicentro nacional del malestar ciudadano por el precio de los alquileres y la falta de soluciones habitacionales. Mientras la protesta continúa ganando visibilidad y extendiéndose a otras ciudades del país, los acampados en la capital demuestran que su pulso en la calle sigue firme, dispuestos a capear tanto el temporal meteorológico como la incertidumbre política que marca la actualidad de las últimas semanas.











Sé el primero en comentar