El balance demoscópico correspondiente al mes de septiembre —extraído a partir de una recopilación de nueve estudios de opinión publicados a lo largo del periodo, tras descartar sondeos con desviaciones metodológicas anómalas— dibuja un escenario político convulso en España. Los datos reflejan un desgaste continuado del Ejecutivo central y un retroceso generalizado de todo el flanco izquierdo, en contraste directo con el impulso de la oposición.
El PSOE perfora su suelo electoral
La formación liderada por Pedro Sánchez continúa sin frenar su tendencia a la baja. Tras haberse instalado en los meses de junio y julio en torno al 26,3% de los sufragios, el promedio de septiembre sitúa a los socialistas en el 25,9%, lo que supone una merma de cuatro décimas adicionales.
Este deterioro también se traslada a la proyección de asientos en el Congreso de los Diputados. Si en el ecuador estival el promedio apuntaba a una horquilla de entre 104 y 105 escaños, las estimaciones de septiembre reducen la media a 103,3 diputados, situando al partido al borde de perder la simbólica barrera de los cien representantes y marcando mínimos de la legislatura. Los analistas vinculan este desgaste inicial a la gestión de expedientes complejos —como la crisis en Ceuta—, un escenario al que posteriormente se sumarían las turbulencias en materia de vivienda y el rechazo parlamentario a los decretos gubernamentales.
El bloque de la derecha marca máximos anuales
En el bando opuesto, la situación demoscópica de los partidos conservadores atraviesa un momento dulce. El Partido Popular escala siete décimas en comparación con julio y se apropia de un 33,2% de intención de voto, configurando su mejor registro de lo que va de año.
Por su parte, Vox experimenta un crecimiento todavía más pronunciado al ganar ocho décimas y situarse en el 18,4%. Aunque este porcentaje no representa el tope absoluto del partido en el año, sí constituye su cota más elevada desde el mes de febrero.
De este modo, la suma de ambas formaciones supera holgadamente el 51% de los votos y roza los 207 escaños (repartidos de forma estimada en 142,8 para los populares y 64,1 para los de Santiago Abascal). Esta cifra se sitúa a escasos pasos de los 210 asientos —equivalentes a los tres quintos de la Cámara baja—, un umbral que habilitaría a un eventual Ejecutivo de coalición de centroderecha para acometer reformas constitucionales en solitario.
Crisis generalizada en la izquierda alternativa
El debilitamiento del peso socialista no encuentra un partido refugio a su izquierda; por el contrario, el bloque progresista en su conjunto sufre una contracción de votantes.
- Sumar experimenta un retroceso notable de siete décimas que lo desploma hasta el 5,8%, el peor dato anual de la plataforma. En términos de representación parlamentaria, su media se desploma hasta los 7,4 escaños (muy lejos de los 31 obtenidos en las generales de 2023).
- Podemos, bajo el liderazgo de Ione Belarra e Irene Montero, registra una mejoría meramente testimonial de una décima, estancándose en un exiguo 3,3% de apoyo y una proyección de 2,4 diputados.
¿Un suelo resistente o un declive estructural?
A pesar de los sucesivos castigos demoscópicos, los expertos recuerdan que el PSOE cuenta históricamente con un suelo electoral muy robusto. Factores como la amplia capilaridad territorial de la organización, la fidelidad de bloques ideológicos fuertemente polarizados y un ecosistema mediático favorable amortiguan una caída que, en otras circunstancias socioeconómicas o con otras siglas, podría haber resultado más drástica. Sin embargo, el hecho de que los socialistas encadenen meses perforando los umbrales del 28% primero, del 27% después y ahora amaguen con romper la barrera del 26%, evidencia un goteo constante de desafección.
Finalmente, el tablero político se enfrenta a la incógnita de si la centralidad adquirida por la crisis de la vivienda —tras el fracaso legislativo del Gobierno y las recientes movilizaciones sociales— servirá como balón de oxígeno para el Ejecutivo o si, por el contrario, profundizará el desgaste de un equipo que acumula ocho años en el poder sin resolver los principales cuellos de botella del mercado residencial.











Sé el primero en comentar