El magistrado instructor mantiene el nombramiento del establecimiento para peritar de nuevo el valioso lote, mientras el expresidente defiende que las piezas proceden de un obsequio institucional de la realeza saudí.
La instrucción judicial en torno al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha sumado un nuevo capítulo después de que el juez instructor haya rechazado la recusación planteada por la defensa para apartar a la joyería Yanes del proceso de peritaje. El expresidente intentaba que este establecimiento no participara en la nueva tasación del valioso lote de piezas preciosas, cuyo valor inicial estimado por los peritos se sitúa por encima del millón de euros.
El rechazo de esta medida se produce en un momento procesal clave, donde la autenticidad, el origen y el valor exacto de los objetos se han convertido en el centro de la polémica. Ante las diligencias en marcha, el propio Zapatero comunicó por escrito al juzgado que un importante grupo de estas piezas —compuesto por rubíes, esmeraldas y zafiros— formaba parte de una atención personal por parte de un monarca de Arabia Saudí ya fallecido, asegurando que aceptó el presente como una muestra de deferencia institucional. Asimismo, la defensa del exdirigente ha intentado poner en cuarentena la validez de los documentos y hallazgos iniciales al considerar que proceden de una investigación prospectiva y sin la autorización judicial pertinente sobre sus actividades profesionales. Pese a estos argumentos, el titular del juzgado ha dado luz verde para que el procedimiento de tasación siga su curso con los peritos designados, desestimando la pretensión del ex jefe del Ejecutivo de modificar los actores encargados de examinar la pedrería.
Resumen y contexto del caso desde el origen
Para comprender la situación actual de esta investigación, es necesario remontarse al inicio de las pesquisas judiciales. El caso de las joyas estalló de manera indirecta a raíz de las indagaciones principales que dirige la Audiencia Nacional sobre una presunta trama de tráfico de influencias y corrupción, centrada en la mediación para el rescate financiero de la aerolínea Plus Ultra durante la crisis sanitaria de la COVID-19.
Durante las entradas y registros efectuados en el marco de esta macrocausa, los investigadores descubrieron de manera sorpresiva un conjunto de joyas de gran valor custodiado en el interior de una caja fuerte situada en el despacho oficial del expresidente. Las primeras valoraciones periciales provisionales realizadas por expertos tasadores dispararon las alarmas al certificar que los collares, sortijas y pulseras intervenidos alcanzaban una cifra millonaria —estimada inicialmente en más de 1,3 millones de euros—, lo que motivó la apertura de líneas de comprobación específicas sobre el origen de dichos bienes de lujo. Mientras que las acusaciones y los informes policiales tratan de esclarecer si existió algún tipo de contraprestación u ocultación patrimonial relacionada con contratos e intereses económicos internacionales, la defensa del expresidente sostiene la legalidad del origen de los objetos, aduciendo que se trata de obsequios protocolarios recibidos en el ejercicio de su alta representación institucional, un argumento que ahora deberá ser ponderado de manera definitiva por el juez en base a las nuevas pruebas periciales.







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