Un símbolo natural de más de dos siglos que desaparece tras el paso de la borrasca Regina
El municipio de Los Realejos, en el norte de la isla de Tenerife, ha perdido uno de sus símbolos naturales más reconocibles. En la noche del miércoles 4 de marzo de 2026, el histórico drago situado junto al cementerio de San Francisco se desplomó repentinamente, poniendo fin a más de dos siglos de historia y presencia en el paisaje del municipio.
El árbol, conocido popularmente como el drago de San Francisco, tenía una altura aproximada de 17 metros y una edad estimada entre 200 y 300 años. Durante generaciones fue un referente paisajístico y emocional para los vecinos de la zona, que lo consideraban parte inseparable de la identidad local.
Una caída sin heridos, pero con daños materiales
El derrumbe ocurrió alrededor de las 20:00 horas. Al caer, el drago impactó contra varios elementos de su entorno, entre ellos un muro y varios vehículos que estaban estacionados cerca. En total, al menos seis coches resultaron afectados. A pesar de la espectacularidad del suceso, no se registraron heridos.
Agentes de la Policía Local y servicios municipales acudieron rápidamente al lugar para asegurar la zona, retirar parte del árbol y evaluar los daños materiales. La zona tuvo que ser vallada por motivos de seguridad mientras se realizaban las primeras actuaciones tras el incidente.
El posible papel del temporal
Aunque las causas exactas aún están siendo analizadas por técnicos, las primeras hipótesis apuntan a que las fuertes lluvias y rachas de viento asociadas a la borrasca Regina pudieron debilitar el terreno y la estabilidad del ejemplar, favoreciendo su caída.
Los especialistas recuerdan que, aunque los dragos son árboles muy resistentes, factores como la humedad, la asimetría de la copa, el deterioro interno del tronco o problemas en las raíces pueden aumentar el riesgo de colapso, especialmente durante episodios meteorológicos adversos.
Un símbolo para varias generaciones
Más allá de los daños materiales, la desaparición del drago ha sido recibida con tristeza por vecinos y autoridades. Durante décadas fue uno de los árboles más emblemáticos del municipio y un elemento característico del paisaje del valle de La Orotava.
Los dragos, pertenecientes a la especie Dracaena draco, poseen un gran valor simbólico en las islas Canarias y están profundamente ligados a su cultura y naturaleza. Estos árboles de crecimiento muy lento pueden vivir varios siglos y suelen convertirse en auténticos monumentos naturales allí donde crecen.
La caída del drago de San Francisco supone, por tanto, la pérdida de un testigo silencioso de la historia de Los Realejos, un árbol que había acompañado a varias generaciones y que formaba parte de la memoria colectiva del municipio.







