El portavoz de ERC en el Congreso señaló la gravedad de la crisis migratoria y cuestionó la estabilidad fronteriza ante la llegada masiva de personas.
El portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián, ha generado un intenso debate político tras pronunciarse sobre la crisis migratoria y la tensión vivida en Ceuta. Durante sus declaraciones, el diputado catalán definió la situación como un ataque directo promovido desde el exterior, afirmando categóricamente que «lo de Ceuta es una agresión por parte de un Estado».
Asimismo, en su intervención puso el foco en el impacto humanitario y de seguridad que supuso la masiva afluencia a las puertas de la ciudad autónoma, cuestionando abiertamente a los sectores que restan importancia al conflicto con la reflexión: «¿No desestabilizan 80.000 personas deambulando?».
Estas palabras se enmarcan en un contexto de alta crispación política y social en torno a la gestión de las fronteras españolas, la inacción gubernamental y las tensiones diplomáticas con los países vecinos. Rufián también ha vinculado recientemente otros altercados en la zona —como las agresiones sufridas por representantes locales— con la crispación y los discursos de odio alimentados por la extrema derecha en el territorio.







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